Àbac
La minimalista cocina del Restaurante Àbac, o mejor dicho, la cocina de Xavier Pellicer, se encuentra situada en la Avenida del Tibidabo de Barcelona, donde estaba ubicado el pequeño teatro de la familia del Doctor Andreu, pionero de la industria farmacéutica en España.
La formación de este joven cocinero empezó en la Escuela de Hostelería de San Pol de Mar. Sus andaduras culinarias se iniciaron en el restaurante Arzak, de la mano del gran maestro Juan Mari Arzak. Asimismo, consideró pertinente completar sus conocimientos técnicos en los mejores establecimientos franceses dedicados a la restauración: Jacques Maximin, Le Diamant Rosé y el Carré des Feuillants, para después volver y trabajar durante seis años en el restaurante Can Fabes, junto al Chef Santi Santamaría. Hasta que se le presentó la oportunidad de abrir su propio restaurante, en diciembre de 1999, cuando inauguró el primer Àbac.
En el primer año de funcionamiento, la Guía Michelín le concedió la primera estrella y, justo antes de cerrar el antiguo Àbac, le otorgaron la merecida segunda.
Después de tres años de obras, el nuevo local del restaurante Àbac cuenta con su propia cocina taller en la que Pellicer crea sus nuevos platos con una forma de trabajar basada en el producto de calidad, al que aplica tanto técnicas de toda la vida como las más rabiosamente actuales.
El restaurante Àbac, independientemente de su sobresaliente cocina, ofrece al cliente parking, jardín, habitaciones con encanto y lounge bar. En definitiva, un espíritu al más puro estilo Chateau destinado a estancias cortas pero intensas.

Àbac
Av. Tibidabo 1
Barcelona
933 196 600
www.abacbarcelona.com
Más de 60 €
Tipo de cocina:
Alta, Autor
Características:
Menú de degustación, 2 estrellas michelín
Recetas
Foie al vapor de jengibre y pimienta de Sichuan con pera caramelizada
Tendón de ternera con almejas, puré de brócoli y caviar
La originalidad de su ingrediente principal no debe distraernos de lo que es más importante, su exquisito sabor. Probablemente más de uno quita los tendones cuando los encuentra en un bistec, pero seguro que nadie ha imaginado que bien trabajados podían ser tan buenos. A su lado, productos como el caviar o las almejas dan un contraste fabuloso.







